Por Brenda A. Vázquez
Fotos Jorge Luck

Tomarse el café mañanero entre bonsáis y orquídeas -y bien cerca de la cascada.  Eso logró una intervención arquitectónica ganadora de premio que lleva el patio al interior, literalmente.

Luego de casi medio siglo en la misma residencia, una pareja dejó que el arquitecto Miguel Calzada le cambiara el estilo de vida con una propuesta de remodelación bautizada como Casa Patio. “Hemos vivido aquí por 45 años. Quisimos un cambio, estar más cerca de la naturaleza. Ahora cuando nos levantamos vamos directo a la cocina. Es bien chévere tomarse el café escuchando el agua cayendo, incluso cuando está lloviendo”, declara Emma Agosto, propietaria de la peculiar residencia.

La propuesta del arquitecto Calzada comenzó en la parte frontal y exterior de la casa. Aprovechó los grandes árboles que llaman la atención por la gran cantidad de bromelias que los acompañan, para darle sombra al jardín interno que está separado sólo por una pared y un techo metálico agujerado.

La luz solar y la lluvia traspasan los agujeros, lo que brinda iluminación natural al espacio y logra que las habitaciones contiguas tengan una temperatura fresca y agradable, minimizando el uso de energía eléctrica.

“Si se tapaba el techo se perdía lo que estaba afuera, una parte de la naturaleza. Por eso se decidió no taparlo. Ese espacio lo disfrutamos aun cuando se moja el piso con la lluvia, que es parte de lo natural”, explica la propietaria.

La transformación

“La casa era la típica de una urbanización. Este lugar era la fachada  de la casa y se provocó un patio. La percepción es que estás afuera. Lo que hicimos fue juntar los espacios y convertirlos en uno solo, sin cerrarlo”, detalla Calzada.

La fachada original se destruyó y se creó una pared que acoge el jardín interior y que sirve como entrada al hogar, por lo que el acogedor y llamativo espacio se convirtió en el punto focal, la primera impresión al entrar a la residencia y, sin duda, uno de los temas más discutidos por sus visitantes.

Lograr el objetivo

El nuevo diseño transformó la fachada en un lugar iluminado, lleno de la energía positiva y del estado de ánimo que solo transmite un ambiente natural. El lugar es privilegiado; puede observarse y disfrutarse desde los puntos más transitados del hogar, en cualquier ocasión, época del año y condición atmosférica.

Con los cambios en el diseño estructural, las plantas y la claridad natural, ahora la casa tiene un encanto especial que  provoca un efecto de bienestar y relajación.

“Es muy raro que se sienta calor en esta área. Aquí es donde más nos reunimos y lo usamos como merendero. Se rompieron todos los esquemas de la casa con este concepto de patio interior”, relata la residente de la propiedad.