El responsable final de los diseños de producto y salas de exposición en todo el mundo para la prestigiosa marca de mobiliario Knoll, Benjamin Pardo, está convencido de que el diseño ideal, sencillamente, es el que funciona para lo que fue creado.

Por qué hay diseños de piezas que no mueren con el tiempo y parecen estar “a la moda” aún muchas décadas después de su salida al mercado? ¿Por qué hoy causan igual furor la Diamond Chair de Bertoia o la Barcelona?

En su reciente visita a la Isla, en la que ofreció una charla a los estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, Pardo reveló mucho de lo que podría responder a esa pregunta.

“Algunas personas opinan que se tiene un buen diseño si se vende. Pero pienso diferente: creo que es bueno el que no pasa de moda. Eso es lo más importante”, opina Pardo. Y lo dice alguien que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de llevar al mercado hoy las nuevas piezas en una empresa que se caracteriza por tener en su menú a piezas ícono de la historia del mueble.

Para Benjamino, que es su nombre de pila, su visión sobre las cualidades que debe tener el diseño ideal va a la par con los tiempos y las necesidades del momento. Él dice que la pregunta [clave] es cuál es el propósito de una pieza. Pardo usó como ejemplo, una silla para sentarse. “A veces tienes que definirla como cómoda, o como un producto que funcione bien en un espacio interior. El diseño depende de dónde comienzas y en la dirección que quieres ir”, argumenta quien es Director de Diseño para la empresa desde el 2005.

Al momento de evaluar piezas que brinden soluciones al usuario, busca cumplir las expectativas de la era moderna tanto como llegar a todo tipo de personas.

“En el modernismo hay que ver cómo se hacen productos para la industria en general y hacerlos asequibles al mercado. Lo más importante es la relación entre el proyecto, producto y uso. Desde el día uno, esta compañía que lleva en el mercado 77 años, se ha enfocado en ser moderna e innovadora buscando productos que funcionen”, declara refiriéndose a la veterana marca Knoll.

Lo duradero sí es amigable al ambiente

El tema del respeto al medio-ambiente no queda fuera de su discusión. Y es que, explica el experto que hay distintas maneras de cultivar este valor.

“Algo que me hace feliz en Knoll es que tiene una fuerte posición corporativa que considera la naturaleza. Usamos materiales reciclados como plástico y aluminio, pero el compromiso más importante es manufacturar productos que perduren por mucho tiempo y que pasen de generación en generación”, comenta.

Según Pardo, los diseños de tiempos pasados y los de la actualidad buscan las mismas soluciones, por lo que no define ninguna época como mejor que otra. No obstante confiesa que la tecnología, utilizada sabiamente, es beneficiosa para el proceso de creación de una pieza.

“Es importante el lápiz y papel en el proceso creativo. Se hacen diseños en las computadoras que físicamente son posibles, pero no necesariamente creíbles visualmente. Con la tecnología hay la capacidad de trabajar los sketches más rápido. Pero hay que tener balance”, opina.

Para Pardo esta generación es maravillosamente creativa, igual que otras del pasado, y la diferencia consiste en que los diseñadores de ahora tienen más información a su alcance. Por eso la tarea de transmitir sus experiencias en el mundo del diseño a otras personas es una agradable para él, pues siente que aporta al desarrollo de nuevos profesionales exitosos.

“Doy muchas charlas. Trabajo con escuelas en proyectos investigativos en Milán, Italia y con algunas en Francia. Estos jóvenes son una parte importante del futuro de la industria. Es nuestra responsabilidad pasarle nuestros conocimientos a estas nuevas generaciones y hacer una diferencia en sus futuras carreras”, puntualiza.

“Algunos opinan que se tiene un buen diseño si se vende. Yo pienso diferente; creo que es bueno el que no pasa de moda.”

Por Brenda A. Vázquez Colón
Portrait Jorge Luck