Arte, piezas de valor sentimental y buen ojo para conjugar lo que funciona. Con eso transformó su propia casa. 

Desde que la vi por primera vez pude ver el potencial que tenía. Me enamoré de lo que podía ser”, dice la abogada Adriana González sobre el lugar que comparte con su esposo e hija y que ella misma se encargó de reformar.

Para materializar los planes que trazó junto a su equipo de trabajo (su esposo y su pequeña), contrató los servicios de Jasa Construction y del arquitecto José “Pachi” García, de JOTA Architects. Entre las intervenciones solicitadas estaba el espacio de la cocina, que se trasformó totalmente para lograr varios objetivos, como una completa visión al exterior y una mejor distribución del mobiliario.

“La cocina era como una U. Se quitó una pared y los gabinetes antiguos. Se puso una isla de mármol y cuarzo en los topes”, detalla sobre el espacio que en vez de backsplash con la típica losa, tiene papel decorativo azul añil y gris.

La casa tiene, dice Adriana, un look Mid-century que le sirvió de marco para la decoración interior. El impacto visual comienza desde el recibidor, con un gran espejo y empapelado violeta intenso que continúa hasta la sala.

Coloridas piezas de arte abundan en todos los espacios. Resaltan las realizadas por la nena de la casa, que tiene 10 años y las de la madre de Adriana, la conocida artista Mercedes Pando. Cuadros y piezas de cerámica le dan personalidad a la sala, el dormitorio principal e incluso a la terraza.

“Soy fanática de las obras de arte. De hecho estudié Historia del Arte. En el family room hay un graffiti de Pseudo Mero sobre una pared de falsos ladrillos. El dibujo significa “nuestro gallinero”:  mi esposo y yo siguiendo a nuestra hija”, explica Adriana González sobre el toque urbano en el salón que tiene muebles de cuero y una alfombra geométrica.

El carácter algo Mid-century de la estructura le va bien a los muebles daneses que Adriana heredó de sus abuelos y que acomodó en la sala y el comedor. Algunas de las restantes piezas, llamativas y simpáticas, las consiguió en tiendas vintage en la Isla y el exterior.

Ya en el dormitorio master los colores son más sobrios como el azul oscuro, el marrón y el gris. Pero en el cuarto de la niña, inspirado en la pintora y poetisa, Frida Kahlo, reina el colorido de las tradiciones mexicanas. “El estilo mexicano y los cactus están muy de moda”, cuenta sobre la habitación infantil con colores azules, verdes y rosados.

“Me gusta la casa más que algunos de los resorts donde nos hemos quedado. Compramos la casa con una visión bien definida y, ¡la logramos!”, concluye.