El diseño de la hospedería Dream Inn fusiona lo plácido de la arquitectura tropical moderna con las más deseableS tradiciones de la India.

En un apretado solar de 300 metros en el corazón de la transitada calle McLeary, en Ocean Park, una fachada en bloques de hormigón rojo llama la atención. Tiene tres tipos de bloques cuadrados y uniformes. Son una atractiva membrana que protege la estructura de los potentes rayos del sol -y logran que adentro se respire mayor serenidad.

Así es la fachada de este nuevo guest house, propiedad de una familia de empresarios hindúes que radica en la Isla. El concepto lo explica su propietaria, Nimu Sham.

“Quería que el hotel tuviera un toque de mi país, India, pero con una mezcla de la cultura de aquí, con piezas de artesanos locales. Que el turista sepa que está en Puerto Rico [trayéndoles] algo moderno y no tan étnico. Es un hotel para el que quiera, pueda caminar a diferentes lugares de Condado o a la playa, pero que, cuando desee encontrar tranquilidad, regrese al hotel”.

El arquitecto José Coleman Davis, de la firma Coleman Davis Pagán, estuvo a cargo de todo el diseño de este proyecto.

“Dream Inn es una estructura simétrica con seis habitaciones al frente y seis que dan a la parte de atrás. Casi todo el edificio está construido en hormigón expuesto”, indica el arquitecto, quien añade que el primer nivel, cuenta con una habitación de fácil acceso para huéspedes con impedimentos.

Coleman explica que se eligió ese material para la construcción vertical de 6 mil pies cuadrados con la idea de brindar un aire acogedor a la estructura.

“El hormigón es bien expresivo y da cierta calidez que no tiene el empañetado. Quise combinar elementos decorativos de la India con artesanía de aquí”, agrega Coleman en referencia, entre otras cosas, a las piezas de mobiliario del vestíbulo hechas por Artesanías Villalobos, de Ciales.

Esta estética cross-cultural está presente en el uso de tablones de madera que hacen juego con la textura aplicada al hormigón expuesto del techo, en un patrón muy similar.

Este espacio de bienvenida, donde se impone un Buda sobre a una fuente/acuario, tiene una mampara de cara a la calle que ofrece privacidad hacia el interior. Eso va acorde al estilo de vida hindú, que es muy privado. El diseño además le brinda al espacio ventilación natural, sin necesidad de clausurarlo.

“Se promovió la ventilación cruzada en las áreas públicas, orientada del Este al Oeste. El espacio sería muy diferente si tuviera acondicionador de aire”, dice.

Refrigerio para el ojo y el corazón
Vis-à-vis con el hormigón expuesto de casi todas las paredes y techo, hay detalles de arte, a través de la hospedería. Desde la entrada se aprecian mosaicos en lugares estratégicos: en los descansos de la escalera y en la entrada de las habitaciones y la piscina lineal. Así mismo se destacan otros elementos de aspecto escultural, como lámparas caladas con perforaciones.

“Detrás de la figura de Buda se colocó un vitral de Rigoberto Lucca con colores rojo que se enciende en la noche. Otro detalle que resalta es el mural de Edgardo Ocasio en el ascensor, quien reinterpretó uno de los símbolos principales de la cultura oriental”, comenta Coleman Davis sobre la inscripción OM.

“El símbolo OM que es un mantra de meditación de la cultura hindú. Es un símbolo sagrado que transmite paz”, explica Nimu.

La escalera de Dream Inn, fabricada también en hormigón expuesto, es en sí misma uno de esos detalles favoritos del arquitecto por su peculiar atractivo.

“Se hizo la escalera lo más abierta posible para permitir que la luz natural pase de piso en piso, por eso las barandas son como un encaje”, revela.

Las entradas de los cuartos tienen detalles artesanales como las lámparas en madera del artista Alberto Green, cubiertas de cerámica en los interruptores de corriente y una colección de carteles puertorriqueños en los cuartos.

“La construcción fue razonable y lo más económica posible. No hay grandes lujos ni pretensiones. Es todo lo que se ve, sin nada escondido”, apunta sobre el proyecto, el más reciente terminado por la firma.

Por Brenda A. Vázquez Colón
Fotos suministradas