La casa se hizo grande y ahora tiene espacio de sobra para familia, amigos toda suerte de detalles espléndidos hechos a la medida.

Arquitectura de escala imponente, con techos altos y mucha claridad definen a esta residencia ubicada en un exclusivo sector del oeste del País. Como telón de fondo, un inmenso campo de golf cuyo verdor se extiende hasta los mismos confines de la casa recién remodelada.

La diseñadora Beatriz Nieves trabajó por un año y medio la decoración de esta propiedad, que tiene sobre 9 mil pies cuadrados. El estilo que desarrolló lo define como “bohemio y relax”. Y es, según sus palabras, una casa para vivirse. Tenía que ser así, pues los dueños (un joven matrimonio de médicos con tres hijos) recibe muchas visitas y su personalidad invita a que el hogar siempre esté lleno. Por eso predominan los espacios amplios, los muebles grandes y una terraza inmensa.

Transformación total

La casa originalmente tenía un solo nivel y se había hecho pequeña para las necesidades de la familia. Sus dueños decidieron expandir y crear un segundo piso que incluye un inmenso cuarto master, con su propia sala.  Ahora la casa de arquitectura contemporánea es, sin duda, otra cosa.

“La casa era muy colonial, tenía mucha madera oscura y muchos detalles de la cultura mexicana. Los propietarios estudiaron en Guadalajara, y adquirieron muchas piezas allí. Además, compraron muebles en República Dominicana, pero no todo funcionaba; no todo se ajustaba a su deseo de tener ahora una casa más clara”, detalla la interiorista.

Así que Beatriz se dedicó a aclarar los espacio pintando maderas y, en ocasiones, valiéndose de tapizados. Diseñó muchas piezas en su estudio. Para materializarlos, recurrió al talento de artistas de las maderas, textiles y cristal de Tlaquepaque, una ciudad en el área metropolitana de Guadalajara. Los dueños visitaron las galerías de esa ciudad durante unas vacaciones y, desde allí, hablaban con Beatriz sobre el proceso de fabricación.

Los detalles son únicos

“La entrada ya te deja saber que esta residencia es algo diferente”, dice Beatriz sobre la gran puerta en teca, de nada menos que 13 pies de alto y trabajada por el arquitecto puertorriqueño Jerry Aponte en su empresa, Entrada.

La lista de elementos custom es larga: la base de madera de la mesa del comedor, que se trabajó en una galería en México. Las lámparas colgantes en forma de gota en la nave central de la casa fueron hechas a mano en Asia. El artista puertorriqueño, Roy Delgado, de Tropical Depression, creó para el espacio un divisorio en macramé que va perfecto con el toque bohemio. El wallpaper de los cuartos de los niños es custom made por artistas gráficos. Y el arquitecto Ernesto Cruz “construyó unas mesas,   en forma de cubo, con escritos, que son una obra de arte”, dice Beatriz sobre los detalles que   le añaden calor y carácter a esta nueva casa.