Está difícil definir qué es lo más encantador que tiene; si la arquitectura, la decoración o su perfecta ubicación en un valle al sur de Italia. Trullo Pinnacolo es un 10.

Su estructura de por sí es de lo más interesante. Es de arquitectura compuesta y muestra tres edificaciones de estilo distinto, unificadas de forma magistral por el arquitecto y diseñador Fabrice Bejjani. Una es tipo Trullo, de forma cónica, típica de la región de Apulia. La segunda (llamada Lamia) es una casa de forma cúbica, también tradicional. Les complementa una tercera estructura de estilo contemporáneo.

Son 3,767 pies cuadrados de total charm. Y es que el libanés Bejjani se las ingenió para consolidar en un mismo espacio lo típico con lo moderno, lo nuevo con lo viejo, lo simple con lo sensacional. Para lograrlo, trajo materiales típicos de la región, tales como el mármol trani y la madera de nogal, los cuales utilizó de forma moderna. Además, se valió de su talento en el interiorismo y el diseño de mobiliario.

La decoración tiene algo de moderna, pero también de clásica, con un toque del gusto nórdico. Aún así todo concuerda a las mil maravillas. La proveniencia de las piezas que cohabitan los espacios te deja pensando en cómo lo logró. Muebles de los 50, 60 y 70 restaurados por el mismo Bejjani, arte chino, piezas de flea markets y anticuarios, luminarias danesas, parisinas e italianas y, sí, espejos y velas adquiridos en Ikea. ¿La paleta de colores? Pues abundancia de blanco y negro, maderas de varios tonos y unos acentos verdes, morados, amarillos y beiges.

La villa cuenta con seis dormitorios; dos suites gemelas y otros cuatro cuartos alineados e idénticos. Y su ambientación es acogedora y simple. El lujo mayor en ellos descansa en la magnífica luz ambiental de la que gozan y su comunicación con las áreas de terraza.

Afuera hay toda una gama de espacios para gozarse de cara al sol. Además de la piscina -que parece ser omnipresente- uno se puede relajar observando los olivos que cercan la propiedad. O tal vez sentarse a charlar en alguno de los living rooms al aire libre, tomar un trago en el lounge, o compartir una comida en el área de la barbacoa. En Trullo Pinnacolo no se puede menos que vivir a plenitud la dolce vita.

Por Militza Suárez Figueroa, Editora

Fotos Think Puglia