Una propuesta de diseño basada en reinterpretar piezas tradicionales de cafeterías de antaño dan carácter al Café Olé de Puerto Rico, vis-a-vis a su sede original en Venezuela.

Al entrar al lugar llaman la atención el quinteto de lámparas de gran formato diseñadas por Connie Duprey, la interiorista a cargo del proyecto. Estas imponentes luminarias de madera maple con formas de círculos concéntricos son el punto focal de este espacio. Pero el diseño completo de lo que es hoy Café Olé, ubicado en el San Patricio Town Center, propició que se convirtiera rápidamente en una plataforma para reuniones y convivencia social con un ambiente espontáneo, agradable y muy chic.

La interiorista, explica que su propuesta de diseño para este local se basó en presentar piezas tradicionales, de antaño, mediante formatos, texturas y patrones reinterpretados. El primer Café Olé nació en Caracas hace más de 20 años. No obstante, los propietarios no le mostraron a Connie fotos del mismo. Su deseo era que se lograra en este local puertorriqueño algo diferente.

“Ellos querían que le aportara una nueva imagen para Café Olé en Puerto Rico”, confiesa la interiorista, graduada de  University of Rhode Island.

Así las cosas, se logró adaptar el concepto al gusto puertorriqueño, con toques venezolanos.

Bien pensado

“Con wallpapers se trató de hacer esa reinterpretación. El empapelado simula el ladrillo, los tiles, el encaje y el capitoneado”, dice refiriéndose a los distintos papeles que cubren las paredes del gran salón.

La barra/escaparate no deja de ser impactante. Detrás, un sistema de tablillas sube casi hasta el techo de doble altura. Rompe el patrón una serie de grandes pizarras que a su vez son puertas tipo garaje para cubículos y sirven de almacenaje.

“No queríamos nada ostentoso. Buscamos que la gente se sienta que puede venir como estén vestidos. Un lugar con look europeo y un toque contemporáneo que fuera versátil y que no fuera high end. Que si sales del gimnasio y quieres venir a almorzar te sientas cómodo y, si te provoca vestirte más elegante en la noche y venir con tu pareja, también puedas hacerlo,” explica la gerente general, Adriana Mestre, con su particular acento venzolano.

La atmósfera casual y acogedora se logró con la ambientación usando elementos icónicos de las antiguas cafeterías, pero adaptados, contemporizados.

“Los materiales emulan ese look, pero mucho más moderno. Los topes de las mesas son de cuarzo imitando mármol de carrara y las bases son de hierro, muy características de las mesas de los cafés antiguos. Las sillas de madera de la línea Hay Furniture en las tonalidades de maple, blanco y gris, recrean las sillas tradicionales. Por otro lado, los sócalos tienen distintos patrones que simulan la tradicional losa criolla”, apunta Connie sobre los detalles del local, que sienta –muy a gusto- 80 comensales.

Por Lauriemar Rivera Pérez

Fotos Gil Stose