La Mandalay Residence, una casa privada, se construyó y restauró a un costo de $42 millones, luego de que su propietario aceptara la propuesta del arquitecto Ronald A. Shaw, quien desde el 1998 se dedica al diseño arquitectónico y desarrollo de millonarias propiedades residenciales en las mencionadas islas caribeñas.

El detalle

Esta mansión cuenta con un espacio interior de 5,303 pies cuadrados, un espacio exterior bajo techo de 2,816 pies cuadrados y uno exterior abierto de 4,114 pies cuadrados. Tiene un dormitorio principal y cuatro para invitados, dos salas de estar y gimnasio. De sus cinco baños, tres cuentan con espectaculares duchas privadas al aire libre.

“El exterior domina el interior, pero creo que la mayoría estaría de acuerdo que sus interiores son igualmente envidiables.”

“Para mí lo que hace a esta casa tan especial -y lo que le da más valor- es la conexión del interior con el exterior. Es diferente, inusual y moderna”, detalla el egresado de Niagara College.

La estructura del lado del océano fue construida sobre los cimientos de una casa existente de más de 30 años, que estaba a tan sólo 40 pies sobre el nivel del mar. Los nuevos códigos de construcción en la isla requieren un mínimo de 120 pies, por lo que la nueva estructura se tuvo que adaptar.

Los techos del interior de la casa Mandalay son de caoba filipina y la estructura es de hormigón armado y mampostería. Las puertas y ventanas se hicieron en Puerto Rico, en Valcor, y son de aluminio lacado de alta resistencia a la corrosión. Y los vidrios de toda la casa son resistentes a impactos. El techo fue construido con el sistema Bermudas, uno de los más resistentes a huracanes.

Todos los equipos eléctricos y la iluminación son controlados por el sistema Crestron, que permite controlarlos desde cualquier lugar del mundo a través de Internet y la mansión cuenta con un sistema de recogido de agua de lluvia que se almacena en cisternas con capacidad para 105,000 litros.

“Este proyecto fue uno de los más difíciles, porque me dieron muy pocas indicaciones. Se quería promover el patrimonio del Caribe y me dieron la libertad de crear. Nos concentramos en que la arquitectura no compitiera con la atracción del escenario natural, aunque tiene una estructura espectacular”, explica el urbanista canadiense, presidente de la firma RA Shaw Designs.

Sentir la magia

“Realmente se siente que el océano es parte de la casa y se siente el viento constantemente. Es una residencia tropical. Su estilo es uniforme y ecléctico”, comenta quien se describe como muy afortunado por dedicarse a lo que le apasiona, diseñar residencias familiares.

En la decoración de la mansión predominan las tonalidades blancas y azules, así como la madera en los techos, cuerpos de agua por   doquier y enormes ventanales que permiten el disfrute de un maravilloso entorno caribeño.

“La iluminación es uno de los factores impactantes. Se distingue el backsplash de la cocina, el estilo colonial de los baños y sus duchas exteriores. La decoración es suave, cálida, simple y moderna”, finaliza el arquitecto Shaw.

Por: Brenda A. Vázquez Colón

Fotos RA Shaw Designs