1 La ciudad de Río
Para mí hay dos maneras de ver esta ciudad: Río Playa y Río Santa Teresa. El Bar dos Descasados en el Hotel Santa Teresa es mi favorito, con sus variadas caipirinhas, su ambientación y su piso de losa hidráulica. Desde ahí la vista es sublime, sin duda podría vivir en ese barrio.

2 La silla Oscar de Sergio Rodrigues
Es, sin lugar a dudas, un ejemplo de modernismo sin dejar de perder ese toque de sencillez sofisticado muy brasilero. Se dice que Sergio la creó para el Jockey Club en Río y las rechazaron. Sin embargo, el mismísimo Oscar Niemeyer le compró dos de las sillas para su hija como regalo de bodas y, en agradecimiento, Sergio las llamó Oscar. Traer una de Brasil es casi imposible, pero ahora se pueden encontrar en Espasso, en Nueva York.

3 Los bikinis brasileros
Los de Lenny y los de Agua de Coco son innegablemente brasileros. En Brasil no escatiman a la hora de diseñar estampados. Utilizan los mejores licras -y los diseños son muy favorecedores. Conocen mejor que nadie la silueta femenina. Vale la pena invertir en una de estas piezas. Y Lenny es muy famosa por las legendarias fiestas que ofrece en su casa en Río…considérese muy afortunad@ si recibe una invitación.

4 Dalva e Dito
Amo Brasil porque no deja de sorprenderme, todo lo que prepara Alex Atala (uno de los mejores del mundo) en el restaurante Dalva e Dito es un recuerdo perenne en mi paladar. Y amo Brasil porque las acerolas son gigantes, porque la voz de Caetano es inconfundible y la vibra de los brasileros es de las mejores energías que vas a encontrar. Pero sobre todas las cosas, amo a Brasil porque me recuerda de muchas maneras a mi querido Puerto Rico.

Por Jeniffer Rosa López,
Directora de Comunicaciones
Globales y Moda para M.A.C.
Cosmetics Latinoamérica
Foto Portrait Raquel Pérez Puig