Mil cien pies cuadrados, cero paredes, un loft vacío. ¿Qué hacer con un espacio así?

Cuando el diseñador Carlos Alegría llegó al loft en el edificio Atlantis del Viejo San Juan, encontró retos y ventajas. Entre estos, la fortuna de trabajar con un espacio abierto. Los desafíos mayores: distribuir el espacio sin crear paredes y la gran cantidad de cristales por donde se aprecian el Océano Atlántico así como la hermosa Bahía de San Juan.

Antes de buscar alternativas y soluciones, se dio a la tarea de conocer al dueño. Descubrió que es viajero, amante del arte, y que posee un gusto por lo industrial. Y, de las vistas que goza el loft y los gustos del propietario, nació su musa.

En su propuesta decidió incluir, además, elementos y materiales que se pueden encontrar en la suite de un boutique hotel.

Lo industrial + el arte

“El estilo industrial tiene mucho que ver con dejar materiales expuestos como las vigas, las luminarias y el hormigón”, explica quien lleva cinco años ejerciendo como diseñador, y se desempeñó antes en las Relaciones Públicas. Por lo que materializar este look no fue problema ya que la misma estructura venía con materiales expuestos. Y tuvo la suerte de que el cliente solicitó cambiar el piso por uno porcelánico –el cual emula al mármol Calacatta–  lo que permitió colocar la cablería debajo del suelo nuevo, sin la necesidad de crear fascias.

A la hora de establecer la atmósfera, la colección de arte del propietario jugó un importante papel, ya que sirvió para brindarle calidez al espacio. Ésta incluye piezas de artistas puertorriqueños como Enoc Pérez, Rafi Trelles, Carlos Cancio, Héctor Rafael y Antonio Cortés, entre otras. Alegría logró impartir color a través de ellas, aunque la paleta la obtuvo también por los gustos del dueño, de donde surgieron los marrores, ocres y violetas oscuros.

La vista

Alegría asegura que fue imprescindible escoger un mobiliario que no bloqueara la vista, y que fuera de poco volumen   –como el bench que ubicó cerca de los ventanales. No colocó cortinas en la sala, y las de la habitación tienen un sistema motorizado tipo blackout que le brinda cierta privacidad al cuarto, función que también hace la división en vidrio que integró.

El estilo suite

“La suite de un hotel siempre está bien puesta; es indulging. Quería lograr eso allí.  Un lugar donde lo tienes todo: puedes recibir invitados, tienes diferentes áreas y disfrutas de todas, desde distintos rincones”, dice el diseñador.  Las mesitas auxiliares, el bedding de la cama, las alfombras, las áreas para conversar, el minibar, y la distribución del espacio son los toques que Alegría utilizó para crear esta aura de una suite de un boutique hotel. “Le llamo boutique hotel porque tiene gran atención al detalle, y conceptos”, concluyó. Y, sin duda alguna, quedó espectacular.