Algo bueno sucederá en una cárcel de menores y en siete escuelas de la Isla. El arte se apoderará de espacios inhóspitos y dará matices distintos a la vida de personas a través de un proyecto encomiable: Arte para Transformarte.

Intervenir en espacios para embellecerlos con la colaboración de las comunidades desatendidas es la razón de ser de Arte para TransformArte, una iniciativa que pretende fomentar un cambio social a través del arte.

Este proyecto comunitario/artístico/cultural comenzó en el 2012 con una inquietud del artista plástico Roberto Hernández Nieves, conocido también como Bob Snow.

El joven, egresado de la Escuela Central de Artes Visuales de Santurce, sintió la necesidad de trabajar arte en las calles con un enfoque social.

“Busco ser una herramienta de cambio incluyendo la ayuda de la gente en la realización de mis pinturas. Que los niños aprendan me mueve a hacer lo que hago. Por eso he trabajado con niños -y también adultos- rescatando espacios deshabilitados como una forma de expresión a nivel macro”, revela este carolinense y padre de una niña de nueve años que lo acompaña en sus hazañas comunitarias.

Arte que enseña
Esta propuesta ya impactó cuatro escuelas a través de acuerdos con la Oficina de Asuntos de la Juventud con obras que promueven la historia y también la cultura.

“A través de las Artes Plásticas se fomenta el trabajo en equipo, la responsabilidad y el manejo de emociones. Yo busco que todos se integren -tengan o no talento- porque toda persona puede hacer arte. [Como parte de las facetas del proyecto], también damos talleres de grafiti, teatro y caricatura, entre otras disciplinas”, detalla.

Según Hernández, muchos de los niños descubren el arte y se abren a un mar de posibilidades que exploran mientras viven el proceso del dibujo y la pintura.

“Esto les cambia la vida. Se involucran y se dan cuenta que les gusta. También estaremos llegando a cárceles de mujeres con temas de libertad y familia. Busco expandir la propuesta a nivel social”, explica. Su próximo mural en el Negociado de Instituciones Juveniles en Bayamón, contará con la participación de 40 reclusas entre los 14 a 18 años.

Así trabaja
“Hago un boceto y lo presento. Entonces invito a la gente a que me ayude y tenga la experiencia del dibujo. Es interesante ver cómo padres y sus hijos se acercan y quieren ayudar. Esto los saca de la rutina y fomenta un sentido de pertenencia de la obra, no la dañan”, relata Hernández, quien cuenta con un bachillerato en Justicia Criminal.

Cada pieza que hace es un mensaje de que algo está pasando. “Le añado frases como: Que el amor no sea una moda, para que los que no vean lo que significa el dibujo, puedan entenderlo”.

“Quiero vivir pintando en las calles de diferentes partes del mundo. Interactuar con la gente, aunque no hablemos el mismo idioma. Quiero compartir lo que hago aquí en otros lugares”, concluye.

Por Brenda A. Vázquez Colón
Fotos Arte para TransformArte