Minimalista y, ahora de nuevo en boga, la kokedama es un arte japonés con cientos de años de historia.

Del japonés el término se traduce como “bola de musgo”. Koke, es musgo y Dama, bola. Esta legendaria forma de siembra nipona la ha “redescubierto” el artista-botánico holandés Fedor van der Valk, convirtiéndola en su propuesta, la que adorna desde vitrinas, eventos y decoraciones de las casas de moda más reconocidas.

La microempresaria Jessica Camacho, fundadora de Artiesto, las confecciona aquí en Puerto Rico. La propuesta de esta creativa es abonar a esta pieza de conversación, decorándola con hilos de nilón de colores vibrantes.

Fácil de cuidar

Para cuidarlas, el experto paisajista, José Ortiz, propietario de Jardines Arbóreo, en Las Piedras, recomineda sumergir la bola de musgo en un envase con agua para que el líquido llegue a las raíces.

“Fortalece la kokedama con abono soluble en agua. Puedes sumergirla en un envase que contenga la solución de abono, o bien aplicarlo con un atomizador”, sugiere Ortiz.