En una península boscosa en Trujillo Alto que se adentra al Lago Carraízo, se materializó a la perfección el sueño de un arquitecto de construirse una casa con una vista maravillosa.

La entrada vehicular progresa desde el borde de los bosques, curvándose lentamente hacia el área plana donde se ubica la estructura. La misma está enmarcada por la belleza de la naturaleza que la rodea. Grandes árboles componen el “paisaje interior” alrededor de la casa, mientras que el lago ofrece una vista espectacular al horizonte.

Antes de materializar su sueño de tener una casa como la que hoy disfruta, el Arquitecto Carlos Betancourt Llambías vivía en la zona metropolitana. Recuerda que siempre deseó tener una propiedad con una vista maravillosa; podía ser con vista al mar, a las montañas, o un lago.

Y ese día llegó cuando un cliente suyo lo trajo a esta finca. El resto es historia.

“Cuando llegué aquí dije: wow, encontré el lugar donde quiero vivir. Ésta es mi casa”, apunta el Decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica.

Compró el solar y trajo un trailer que tenía en Fajardo para pasar los fines de semana con su familia. “Le dije a mi esposa: vamos a poner el trailer en la finca, vamos a disfrutar del lago y del sitio para pensar cómo será la casa”.

Betancourt manifiesta que el trailer dio el pie forzado para entender la casa. La construiría como un camper, como un vagón que se abre y se cierra, como una caja de pandora.

“A un trailer tu le sacas la escotilla, le abres un canopy, le escondes la cama. Es un juego de cerrar y abrir. Y ésta es la casa/trailer, es la casa/plataforma en el lago”, manifiesta.

Esa plataforma se abre en la parte del frente hacia el bosque y en la posterior a la vista y al paisaje más icónico: el lago. Dice el arquitecto sin dudar que ese cuerpo de agua es la razón de ser de la casa, una donde todos pueden interactuar en el espacio.

La casa, abierta a su entorno en sus tres niveles, fue diseñada como un volumen compacto con tratamientos interiores y exteriores distintivos.

Betancourt explica que utilizó una paleta de materiales, texturas, colores y aromas. Y es que lo seducen los materiales crudos.

Por eso optó por la madera en los pisos, caoba en las puertas, madera marina en los gabinetes de cocina, cedro en los clósets, así como el hormigón expuesto y el acero corrugado. El hormigón, el acero y la madera se conjugan y conectan con versatilidad en la pieza arquitectónica que es la casa.

“Es una casa con un vocabulario contemporáneo, pero con el énfasis en los elementos de la tradición, que son la madera y el tema de los cerramientos de chanfle, muy tradicionales en las casas nuestras.”

El diseño de Casa del Lago fue ganador ganador en 1999 de dos galardones: Premio de Honor a Obra Construida del capítulo local del American Institute of Architects (AIA) y Premio de Honor de la V Bienal del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico.

“En esta casa se siente el aroma de la materialidad. Es una casa que respira, se percibe el olor de la madera, de la tierra. También es una casa que cruje –porque la madera cruje- y el acero permite escuchar el sonido de la lluvia”, dice el experto, quien disfruta a plenitud de sus días en su casa del lago, una de espacios abiertos, una que respira.

Por Lauriemar Rivera Pérez
Fotos Gil Stose